CULTURA Y VIDA COTIDIANA
La Escuela Cuzqueña
Derecha: Pintura escuela cusqueña, Izquierda: Matrimonio Martin de Loyola y Beatriz Clara Coya.
Durante dos siglos se desarrolló en el Cusco colonial la llamada Escuela Cuzqueña, que estableció la pintura como la más profunda de las artes, con caracteres de una originalidad indiscutible que se irradiaron a Quito, Lima y Oruro. Las estampas religiosas traídas de Europa, junto con el establecimiento en el Cusco de una escuela de Bellas Artes, donde se estudiaban las corrientes dominantes en España, Flandes e Italia, dieron lugar a esta verdadera explosión pictórica que tapizó las iglesias de Cusco con algo más de un millón de lienzos.
En los cotizados lienzos de la Escuela Cuzqueña prevalecen los niños rollizos y rubios, los ángeles arcabuceros, las escenas evangélicas, las vírgenes atormentadas y los santos hieráticos como frutos del sincretismo religioso del cristianismo con la ritualidad andina.
Aunque la mayoría de artistas que pueden adscribirse a esta escuela permanecieron anónimos, nos han llegado algunos de los nombres de sus más destacados representantes, como los manieristas Gregorio Gamarra y Lázaro Pardo de Lagos, los barrocos Santa Cruz Pumacallao y Diego Quispe Tito, y los llamados “pintores populares” como Marcos Zapata, Tadeo Escalante, Antonio Willca y Basilio Pacheco.
Los machiguengas
Pueblo machiguenga
Unos ocho mil machiguengas viven hoy en las selvas de La Convención. Los machiguengas conforman la única etnia de origen selvático que habita en el Cusco, dispersa en las zonas fronterizas con Ucayali y Madre de Dios.
Una de las características de este pueblo es la de ser proclive a contar historias divertidas pertenecientes a su riquísima oralidad. Entre éstas hay temas muy variados, inclusive sobre ancestros negros que huían de la esclavitud de las haciendas en tiempos de la Colonia. Como carecen de espíritu guerrero, los machiguengas han estado en desventaja frente a etnias más guerreras o a las huestes subversivas en la pasada época del terrorismo.
Los Q'ero
Pobladores de la comunidad andina Qeros
En las alturas de Paucartambo, en la confluencia de los ríos Quero y Chuwa, a más de 4,200 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el poblado de Q’ero Totorani, habitado por 300 comuneros que viven siguiendo las costumbres ancestrales de sus antepasados incas[1]. La comunidad, al pie del nevado Sacsayhuamán, mantiene sus casas de piedra y mortero de barro y sus techos de ichu, capaces de resistir inclementes nevadas. Los pobladores vivieron bajo el sistema de esclavitud colonial o mita de la hacienda Q’ero, despojados de sus tierras hasta 1955, año en que, gracias a las gestiones del antropólogo Óscar Núñez del Prado, las recuperaron.
Ellos recuerdan sus orígenes incas, fortalecidos por el enfrentamiento con los españoles, a quienes derrotaron, con ayuda de los Apus[2], en Wiracochapampa. En la actualidad, viven de la agricultura y del pastoreo en las zonas quechuas y de yunga amazónica. Los hombres y mujeres se distinguen, además, por los colores de sus textiles y trenzados elaborados en telares. Mantienen su espíritu religioso andino, viven de acuerdo con el calendario agrícola inca[3] y mantienen sus vínculos de adoración con la Pachamama y la naturaleza. Su único contacto con el mundo moderno se efectúa en la fiesta de la Virgen del Carmen de Paucartambo.
En ciertos momentos del año, el Cusco parece una ronda interminable de festivales, desfiles y fiestas. Los estallidos de cohetes rompen la calma del amanecer casi a diario; pequeños grupos de devotos recorren la ciudad portando íconos de alguna iglesia o capilla local y las calles están colmadas de parranderos durante toda la noche en las grandes ocasiones.
[1] Se dice que la comunidad Q´ero son los descendientes directos de los Incas y esto se demuestra a través de tradiciones que ellos conservan desde la época de los Incas.
[2] Los Apus son Montañas que son consideradas y respetadas como dioses.
[3] El calendario agrícola Inca esta relacionado con el estudio climático incaico para predecir el tiempo según las cabañuelas y de acuerdo a estas establecer un cronograma de cultivo.