ARQUEOLOGIA E HISTORIA
Los primeros pobladores
En la región de Cusco, las más antiguas ocupaciones del período Precerámico corresponden a los hombres recolectores de Yauri y Chumbivilcas, con una antigüedad aproximada de 5 mil años a.C. Posteriormente se ha encontrado evidencias de pastores en las zonas de Canas y Chawaytiri y, más adelante, asentamientos de agricultores en Qorqa.
En el período Formativo, cuando el hombre hizo su aparición en el valle del Huatanay o valle del Cusco, la más antigua ocupación sedentaria en este valle se inicia en una primera fase Marcavalle, aproximadamente a partir del año 1000 A.C., al este de la actual ciudad, con una población relativamente organizada de agricultores y pastores que confeccionaban cerámica. Con ellos prácticamente se inicia la vida de la ciudad del Cusco, que hoy es considerada como “la ciudad viva más antigua en el continente americano”, con una ocupación continua de unos tres mil años hasta la actualidad.
En una segunda fase, alrededor del año 800 A.C., se desarrolló la cultura Chamepata (contemporánea con Pucará en Puno). Más adelante surgieron los estados regionales y uno de los primeros fue el de Qotakalli, aproximadamente en el año 600 D.C.
Probablemente en el año 750 D.C. se produciría la invasión de los Wari a la zona. Después de Wari, la región redimensionó su potencial y creció, primero con la cultura Killke y luego con la cultura Lucre, alrededor del año 1000 d.C. De la época Wari procede la ciudad de Pikillacta, y de tiempos Killke, la propia Sacsayhuamán y los fundamentos de la ciudad del Cusco.
Los incas y el Tahuantinsuyo
Lo que tradicionalmente se conoce como la civilización, imperio o estado Inca es bastante tardío en el desarrollo cultural andino, y su fase inicial empieza aproximadamente en el año 1200 D.C., y más o menos en 1400 D.C., su fase expansiva. Aún es difícil aseverar categóricamente quiénes fueron los primeros fundadores o cuál sería la fundación válida de la ciudad del Cusco. Se especula, por un lado, que podrían ser los pobladores de Marcavalle. Se ha planteado también que serían los Sawasiras, Antasayas y Wallas, tribus asentadas en el valle antes del desarrollo del Tahuantinsuyo. Otra fundación sería la del primer inca: Manco Cápac; también se aduce que Pachacútec, el noveno inca, realizó otra fundación.
Origen Mítico Del Tahuantinsuyo
Hay muchas leyendas sobre el origen del Tahuantinsuyo. Una de ellas cuenta que hacia el siglo XII emergieron de las aguas del lago Titicaca el soberano Manco Cápac y su hermana y esposa Mama Ocllo, semidioses e hijos del padre Inti (el dios Sol), con la misión de fundar un nuevo reino que mejorara las condiciones de vida de los pueblos. Manco Cápac y Mama Ocllo tendrían que caminar hasta encontrar un lugar en la tierra en donde se hundiera el gran cetro de oro que él portaba. Caminaron al norte y llegaron hasta Pacárec Tampu (Pacaritambo), donde descansaron en una pequeña cueva; al amanecer continuaron hacia el norte hasta llegar al cerro Huanacaure y allí se hundió el cetro y se fundó la ciudad del Cusco (voz de origen quechua: “el ombligo del mundo”).
Lo cierto es que las culturas del altiplano, como Wari y Tiahuanaco, tuvieron gran influencia en la cultura Inca. Los primeros pobladores formaron el Hanan Cusco, con tecnología agrícola y arquitectura más desarrollada. Habitantes de otras comarcas, enterados de los sucesos, se plegaron, y así se inició el Tahuantisuyo, el gran imperio de los incas, cuyos límites, tras 14 sucesores de linaje real, llegaron hasta Pasto en Colombia por el norte, pasando por gran parte de Ecuador, y hasta el río Maule en el norte de Chile y las pampas de Argentina e inclusive Bolivia por el sur. Como capital alcanzó su máximo esplendor la ciudad de Cusco.
Cusco: Capital Del Imperio Incaico
Cusco era por naturaleza un lugar sagrado, morada de dioses. Su viejo nombre así lo indica: Cusco equivale en nuestra lengua a “centro vital” o “plexo solar”; es decir, el centro de energía corporal donde residen los sentimientos. Cusco es también sagrado, porque está rodeado de montañas sagradas: doce montañas tutelares o apus, espíritus superiores, rodean el escenario donde transcurre la vida de la ciudad más importante de la América precolombina.
Lo poco que se conoce de Cusco, anterior a la Conquista, es a través de las antiguas tradiciones orales transmitidas de generación en generación. Se dice que la ciudad del Cusco fue fundada alrededor de los siglos XI y XII de nuestra era por la figura legendaria del inca Manco Cápac. En realidad, se desconoce su origen exacto y es posible que fuera fundada muchos siglos antes del imperio incaico, pero fueron los incas quienes verdaderamente dieron a la ciudad la importancia que disfrutó en tiempos antiguos. No obstante, la fundación queda fechada en el año 1100 D.C. y la traza definitiva de la ciudad, en el segundo tercio del siglo XV (1466 a 1500 años D.C.). El núcleo inicial parece haber sido alguna aldea de piedra y paja sobre la que los incas levantaron la fabulosa ciudad. Unos historiadores atribuyen el establecimiento de los quechuas en Cusco a Manco Cápac, hacia el año 1100; otros, a los hermanos Ayar. En todo caso, la ciudad estuvo dividida en dos mitades: Hanan (Alto) y Hurin (Bajo), hasta que el inca Pachacútec Yupanqui, hijo de Wiracocha y descendiente de Inca Roca, reedificó la ciudad (1438), la repartió entre los ayllus emparentados con los incas y expulsó a los restantes residentes, con lo que la población pasó a ser morada exclusiva de los incas, sus descendientes y sacerdotes. Por ello fue una ciudad exclusivamente palaciega: cada inca construyó su palacio, de enormes dimensiones, en el que continuaban habitando sus descendientes.
La plebe residía en extramuros, en las laderas de los cerros que rodean la ciudad, sobre las que edificaron sus casas de adobe. También se levantaron notables templos, de dimensiones similares a las de los palacios, y poderosas fortalezas, que en ocasiones constituían verdaderas ciudades por sí solas.
Organización Inca Y Topografía
La sociedad inca fue un admirable ejemplo de organización político-social por sus grandes conocimientos en arquitectura, ingeniería hidráulica, medicina y agricultura. En la topografía urbana cuzqueña se dio una división entre la parte alta (Hanan Cusco) y la parte baja (Hurin Cusco); además, tuvo lugar otra división de carácter cuatripartito, por interpretación cosmogónica y política. Los incas utilizaron un sistema de medidas a partir del cual organizaban sus caminos y pueblos; este sistema estuvo basado en los ceques o líneas imaginarias que partían del templo del sol, el Koricancha, cercano a la plaza de Armas o Aucaypata, y determinaban el lugar de asentamiento de huacas y poblaciones, y el tiempo y lugar de las ceremonias.
La capital del imperio tuvo tres funciones, reflejadas en la morfología de la ciudad: centro religioso (ciudad sagrada), centro político (ciudad capital) y centro residencial. Las panacas se encontraban localizadas en el centro urbano, y de aquí a la periferia iban situándose según índices de riqueza y pobreza. Las plazas principales de Cusco eran lugares de desarrollo de las celebraciones religiosas y cívicas; a partir de aquéllas nacían las redes de calles, que eran rectas, largas y angostas. El espacio central de la ciudad, ocupado por la denominada plaza Aucaypata, ofrecía a su alrededor una serie de construcciones, como palacios y edificios públicos. De este lugar partían cuatro caminos que conectaban con las cuatro regiones o suyos del Tawantinsuyo (tawa, cuatro; suyo, región). El Coricancha, o Templo del Sol, guardaba la imagen del Sol, realizada en oro. Hasta hoy sorprende la magnífica técnica de ajuste de los voluminosos sillares, perfectamente ensamblados, no obstante que sobre sus bases se levantó el templo católico de Santo Domingo.
Sobre la población que vivía en el Cusco en la época de mayor apogeo, se han aventurado cálculos. Por la información proporcionada por los cronistas coloniales, se estima que habrían llegado a los 200 mil habitantes.
Los incas
De los primeros incas se sabe poco más que nombres y leyendas. Ellos son llamados “incas míticos”. Hay más información a partir del gobierno de Pachacútec, “El que remueve la tierra” (1448-1471), el gran conquistador, quien, además, transformó el Cusco, reconstruyéndolo. La mayoría de los monumentos arqueológicos hoy conocidos en el Cusco fueron obra suya. Pachacútec fue, además, quien derrotó a los chancas.
Su hijo Túpac Yupanqui fue otro gran conquistador. Su nieto Huayna Cápac le dio esplendor al imperio; sus bisnietos Huáscar y Atahualpa se enfrascaron en luchas internas hasta la llegada de los españoles, quienes ocuparon la ciudad en 1533, gracias al apoyo de los pueblos dominados por los incas, que vieron en los españoles a sus libertadores, aunque finalmente también fueron sometidos por la corona hispana. Con Pachacútec, el Cusco fue una ciudad de admirable arquitectura en piedra, con amplias plazas, grandes templos y palacios decorados con abundantes piezas de oro. Muchas de estas colosales construcciones han quedado para la eternidad.
Derecha y Centro: Cerámica inca, Izquierda: Quero colonial
Raqchi
Quipu inca
Unku inca (Textil Inca)
Porras de piedra inca (Restos de las armas de los Incas)
Trabajo incaico en piedra. (Huchuy Qosqo)
La Conquista y el Virreinato
Francisco Pizarro fundó el Cusco a la usanza española el lunes 23 de marzo de 1534, a nombre del rey de España, con el nombre y título de “La muy noble y gran ciudad del Cusco”.
Al construir nuevas edificaciones, los españoles respetaron el área, la forma y la orientación de la ciudad, de manera que ambos estilos arquitectónicos encajaron y convivieron de una manera especial, a tal punto que hasta hoy se conservan calles incaicas casi intactas.
Los incas siempre lucharon para salir del dominio español. En 1536, Manco Inca inició la larga y cruenta guerra contra los invasores europeos, sitiando la ciudad por ocho meses. Finalmente, en 1572, después de 36 años de guerra, el último emperador de la dinastía de los incas, Túpac Amaru I, luego de su derrota y captura en Vilcabamba, fue descuartizado, seccionándosele la cabeza y las extremidades por caballos en la Plaza de Armas de la ciudad.
En 1650, la ciudad se vio afectada por un violento terremoto que trajo abajo casi toda construcción colonial. Posteriormente, en 1780, la ciudad fue nuevamente convulsionada, pero esta vez por un terremoto social: la revolución de Túpac Amaru II (José Gabriel Condorcanqui, Thupa Amaro Inga), quien luchaba contra un conjunto de medidas de la Corona que consideraba injustas y terminó por proponer la separación de España.
Pero fue traicionado, vencido y luego ejecutado, al igual que toda su familia y seguidores, en la misma Plaza de Armas de la ciudad. Este hecho prolongó por varias décadas más la existencia del virreinato peruano.
Tupac Amaru I
El Cusco colonial
El Cusco español tiene como base los cimientos de las murallas incaicas y el trazo de sus calles. Se edificaron numerosos edificios e iglesias y se fundó una floreciente escuela de arte (siglos XVII, XVIII), representada por numerosos pintores y artífices (pinturas de la Escuela Cuzqueña, púlpito de San Blas, custodia de la Catedral y de la iglesia La Merced, etc.).
La fusión cultural andina e hispana ha determinado características muy especiales en la arquitectura y población de Cusco, ciudad de incomparable belleza en el mundo, que conserva con orgullo sus costumbres y tradiciones, a la vez que se incorpora progresivamente a la modernidad. A esto se añade el privilegiado escenario geográfico de hermosos paisajes donde se ha desarrollado.
Derecha: Templo colonial Raqchi, Izquierda: Iglesia colonial Quiquijana
La Emancipación y la República
Emancipación
Entre 1814 y 1815, Mateo Pumacahua, cacique de Chinchero, que en su juventud había luchado contra Túpac Amaru II, se alzó en armas en el Cusco, junto con los hermanos Angulo y otros patriotas, por la emancipación del Perú. Fueron vencidos y posteriormente ejecutados por el ejército prehispano. En 1821, el Perú consiguió su independencia de España al final de un proceso largo, cruel y sangriento desarrollado en toda la América del Sur. El gobierno virreinal mantuvo su autoridad desde la ciudad del Cusco hasta 1824, cuando se selló la independencia nacional con las batallas de Junín y Ayacucho.
República
Cusco conservó cierta influencia durante algunas decenas de años posteriores a la Conquista, pero después experimentó un largo declive y bruscamente fue sacado del olvido por el descubrimiento de Machu Picchu, realizado en 1911 por Hiram Bingham. A raíz de tal hallazgo, el Perú volvió a convertirse en punto de atención para el mundo entero.
En 1933, el XXV Congreso de Americanistas, reunido en la ciudad de La Plata, Argentina, declaró al Cusco la “Capital arqueológica de Sudamérica”.
En 1950, un gran terremoto de 7° en la escala de Mercalli, azotó la antigua capital del Tahuantinsuyo, dejando sólo una cuarta parte de sus construcciones habitables. En 1978, la VII Convención de Alcaldes de las Grandes Ciudades del Mundo, reunida en Milán, acordó declarar el Cusco como “Patrimonio cultural del mundo”. En París, el 9 de diciembre de 1983, la UNESCO declaró al Cusco “Patrimonio cultural de la humanidad”. El 22 de diciembre de 1983, el gobierno peruano, mediante la Ley 23765, declaró a la ciudad como “Capital turística del Perú” y “Patrimonio cultural de la nación”.
Actualmente, el Cusco es sede de la Región Inka, establecida a finales de la década de los 90 y conformada por los departamentos de Apurímac, Cusco y Madre de Dios. La Constitución Política del Perú de 1993 declaró a la ciudad del Cusco como su “capital histórica”. Hoy, el Cusco es una verdadera capital turística, lugar de inicio de todas las excursiones hacia el Valle Sagrado y puerta de acceso a la Amazonía (Reserva Nacional del Manu).